martes, 16 de octubre de 2012
SOY CRISTIANO
lunes, 5 de abril de 2010
El esfuerzo que agrada a Dios

Este es un sermón que predicó una joven de mi iglesia... Ella se llama Nayarit Rovallo, me pareció tan bueno, que habló a mi vida y quiero compartirlo con todos
El esfuerzo que agrada a Dios
2 Timoteo 2:15
“Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad”.
Muchas veces nos esforzamos en ser buenos estudiantes, buenos profesionales, buenos padres, hijos, nietos, en ser una buena pareja… Generalmente todo esto se debe a que queremos la aprobación de otras personas y sentirnos bien con nosotros mismos. Pero, ¿Cuál esfuerzo verdaderamente puede hacer una diferencia en tu vida?, ¿Cuál es el esfuerzo que agrada a Dios?
Pablo exhorta a Timoteo a esforzarnos por ser un obrero aprobado y hay dos aspectos que él menciona:
1. Ser un obrero que no tiene de qué avergonzarse.
Nuestra forma de vivir habla mucho de cuanto anhelo tenemos de agradar a Dios o no, e incluso a veces es necesario decidir agradar a Dios aunque no tengamos la aprobación delante de nuestros “amigos”.
Podemos preguntarnos cuáles son aquéllas cosas de las cuales debemos sentir vergüenza, en Proverbios 6:17-19 encontramos 7 cosas que Dios aborrece y que diariamente podemos verlas:
*Los ojos que se enaltecen
*La lengua que miente
*Las manos que derraman sangre inocente
*El corazón que hace planes perversos
*Los pies que corren a hacer lo malo
*El falso testigo que esparce mentiras
*El que siembre discordia entre hermanos
Pensamos que estas cosas están lejos de nosotros pero no es así, las hacemos diariamente y esto debe avergonzarnos. No solo en proverbios encontramos esto, también a lo largo de la Biblia, incluso en el pasaje que estudiamos hoy, en 2Timoteo.2, Pablo le dice a Timoteo que hay cosas que debe evitar, entre estas tenemos las palabrerías profanas (v.16); las malas pasiones juveniles (v.22) (gratificar anhelos sensuales, el deseo a las cosas prohibidas, los gustos por lo malo, la codicia por las cosas que son de otro, y querer cosas, personas o experiencias que son contrarias a la voluntad de Dios); también debemos evitar tener que ver con discusiones necias (v.24).
Dios quiere que tengamos una vida santa que verdaderamente marque una diferencia en la vida de la gente y que haga sonreír su corazón, por eso nos dejo estas recomendaciones, sus mandamientos y su palabra para que sepamos cómo conducirnos.
- Ser un obrero que use bien la Palabra de Verdad
La Biblia es la única fuente definitiva de sabiduría, conocimiento y comprensión de las verdades supremas. Es una mina de oro de consejos prácticos, es un manual de vida. Por esta razón Pablo anima a Timoteo a interpretarla, enseñarla y vivirla de una forma correcta, e incluso esto va a ayudar a que sepamos de qué forma vivir de manera que no tengamos de qué avergonzarnos. A lo largo de la Biblia encontramos ejemplo de lo que esto significa.
*Estudiarla (Josué 1:8a) Nunca se aparte de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él.
*Vivirla (Josué 1:8 b)
-Para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito.
-No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. Santiago 1:22
*Enseñarla (Deuteronomio 11:18-21)
- Grábense estas palabras en el corazón y en la mente; átenlas en sus manos como un signo, y llévenlas en su frente como una marca. Enséñenselas a sus hijos y repítanselas cuando estén en su casa y cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten; escríbanlas en los postes de su casa y en los portones de sus ciudades. Así, mientras existan los cielos sobre la tierra, ustedes y sus descendientes prolongarán su vida sobre la tierra que el Señor juró a los antepasados de ustedes que les daría.
Conclusión: Dios espera que nos esforcemos por ser diferentes y tener una vida conforme a su corazón. No debemos “parecer” cristianos, debemos “serlo” sin nada de qué avergonzarnos , enseñando a otras personas no solo con lo que decimos sino con nuestra manera de vivir, la Palabra de verdad.
martes, 20 de octubre de 2009
¿QUÉ ESPERAMOS?

Alguien me preguntaba recientemente, cuál era mi opinión de por qué las iglesias no están creciendo, pero quien me preguntaba me dio su opinión primero. Según esa persona, las iglesias no crecen porque no se atiende a los creyentes de una manera que se sientan cómodos en las iglesias, y para eso él tenía un plan ya trazado. También mencionó otras cosas, para mí, absurdas todas ellas, porque todas apuntaban hacia la comodidad de los creyentes dentro de la iglesia.
Cuando al fin me dejó responder a su pregunta (luego de oírlo hablar, pensé que en realidad no le interesaba mi opinión, sino la de él) le dije: “El Señor nos manda en su Palabra en Mateo 28:19-20 lo siguiente… Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. Entonces la causa para mí de que las iglesias no crezcan en sencillamente porque no están cumpliendo La Gran Comisión, que en muchas iglesias se ha convertido en la Gran Omisión”.
En realidad, no se está predicando el nombre del Señor como debe hacerse. Muchas iglesias dejan todo el esfuerzo evangelizador en grandes campañas cuando algún “gran evangelista” visita su ciudad… en algunos casos da algún resultado, pero la mayoría de las veces son más los cristianos que asisten a este tipo de evento, en lugar de los no creyentes… si analizamos bien el mandato del Señor para evangelizar, Él lo hizo a individuos, no a grupos o iglesias… mi iglesia no debe evangelizar porque Dios la mandó, mi iglesia evangeliza porque cada miembro de ella como cristianos tiene la obligación de hacerlo.
Jesús no mandó hacer campañas evangelizadoras, no es que esté en contra de ellas aunque tampoco a favor, Él fue claro al decirnos que cada uno de nosotros debe llevar el mensaje a los que no lo han oído… siempre recuerdo las palabras de mi primer pastor, él siempre nos decía: “Las personas del mundo están muertas en sus delitos y pecados, ¿Cuándo han visto ustedes a los muertos caminando hacia la iglesia o a la campaña evangelizadoras para que les devuelvan la vida? ¡NO! Así no funciona, somos los que estamos vivos en Cristo quienes debemos ir a los que están muertos para llevarles el mensaje que da vida y esperanza”
Entonces, por qué nos empeñamos en cambiar la forma de Dios a la forma “cómoda” de nosotros, digo cómoda porque es muy fácil que otro haga el trabajo que Dios me ha encomendado a mí. Pero, qué responderemos cuando Él nos llame a dar cuenta de los que nos mandó hacer, ¿cuál será nuestra excusa? Me pregunto: ¿Qué parte de vayan y hagan discípulos no entendemos? Él es claro en lo que nos manda, no necesitamos un título de teología ni nada más para entender el mandato de Dios. SOLO HAY QUE HACERLO…. Y HAY QUE HACERLO YA!!!
Oración: Señor concédenos la valentía de hablar con denuedo acerca de ti, que no nos avergoncemos de anunciar tu nombre y tu mensaje, que nuestro mensaje vaya acompañado de una vida digna de una mensajero tuyo, que nadie tenga nada que reprochar de nosotros y que dejemos los resultados a tu Espíritu Santo quien es el que convencerá a la gente de aceptarte y reconocerte como Señor y Salvador.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
¿IMITADORES DEL SEÑOR?

Como autómatas respondemos cosas que otros quieren oír, o simplemente para quedar bien. Pienso que en la época de los mártires mucha gente murió por causa de Jesús y hoy día en los sitios donde está prohibido el evangelio es loable la gente que pone en riesgo su vida por causa del evangelio del Señor. Pero, donde hay libertad, es fácil decir: ¡Estoy dispuesto a morir por Jesús! Pero en estos sitios es mucho más loable y difícil decir ¡Estoy dispuesto a vivir por y como Jesús!
En la carta de Pablo a los Efesios en la Biblia nos dice: “Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados” pero yo me pregunto: ¿Por qué nos parecemos tanto al mundo? Él también nos dice: Bienaventurado los pobres, los que sufren… pero pedimos por más prosperidad económica y por menos dolor… ¿qué pasa con aquellos grupos que fomentan estas cosas? Acaso no leen las Escrituras.
Alguien me dijo también que no era fácil imitar a Jesús o lo que es lo mismo, ser un buen cristiano, porque estamos rodeados de maldad y el ambiente nos obliga a ser como somos. Yo me pregunto: ¿Acaso, Jesús no se la pasó rodeado de ladrones, prostitutas, mentirosos, arrogantes? Y ¿Cómo fue su actitud? Él no se contaminó con el mundo, al contrario, impactaba al mundo donde estaba por ser completamente diferente a ellos.
Ante las circunstancias de la vida, qué cosa aflora de nosotros, ¿La actitud de Jesús? O ¿La del mundo? ¿Aflora en nosotros el amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, fe, templanza, mansedumbre, dominio propio? A veces me avergüenzo cuando como “cristianos” reaccionamos tal como lo haría alguien que no conoce de Dios. Y lo que es peor, cuando lo hacemos lo contrario que haría un cristiano, siempre hay una excusa o razón “de peso” para haberlo hecho.
Me pregunto, si Jesús en persona nos pasara por un lado ¿Lo reconoceríamos? ¿Sería Jesús aceptado como miembro de nuestras iglesias de hoy? Tal vez algún ujier le llame la atención porque sus pies tal vez manchen la alfombra del templo. En qué pensamos cuando en nuestras iglesias hay tanta ley de hombres y hemos dejado de lado la Palabra de Dios. “Por tanto, imiten a Dios, como hijos muy amados, y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios” (Efesios 5:1-2)
Recordemos a los creyentes de Tesalónica: “Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor cuando, a pesar de mucho sufrimiento, recibieron el mensaje con la alegría que infunde el Espíritu Santo. De esta manera se constituyeron en ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya” (1 Tesalonicenses 1:6-7) que nuestro ejemplo sea digno de seguir porque a quien seguimos es a Jesús. ¿A quién estamos imitando, a Jesús o a algún artista famoso?
Oración: Señor permíteme siempre ser un imitador de ti, porque si alguien decide imitarme pueda seguir un buen ejemplo… no permitas que me olvide ni me aparte de ti jamás. Que aborrezca lo que tu aborreces y ame lo que tu amas… que donde me pare la gente no me vea a mi sino a ti mismo a través de mi… que siempre refleje tu presencia y tu carácter. Amén
Experimentando a Dios en mi vida: He visto muchas cosas en las iglesias que estoy seguro que el Señor tomaría nuevamente su látigo (como lo hizo con los mercaderes) y comenzaría a voltear mesas y a regañarnos por lo que estamos haciendo en ellas. Mucha gente dice conocer a Jesús (el diablo también lo conoce) pero me pregunto ¿Nos conocerá Jesús a nosotros? Recuerdo el pasaje donde Jesús dirá “nunca los conocí” no dice Uds. me conocieron sino “no los conocí” tal vez muchas iglesias reflejan lo que reflejan porque están llenas de personas que Jesús no conoce, porque aquel que conozca Jesús será diferente, “por sus frutos los conoceréis”. Examinémonos y veamos si Jesús nos conoce. GRACIAS POR SER COMO ERES Y POR HABER IMPACTADO MI VIDA… TE AMO!!!
miércoles, 12 de agosto de 2009
Volvámonos niños

Me llama poderosamente la atención observar que el Señor Jesús dice claramente que el que no se vuelva como un niño NO entrará al cielo. Es decir, que una señal inequívoca de que Jesús ha entrado en nuestro corazón es que no transforma en niños. Y pensar que de niños queremos ser adultos y ahora Jesús nos pide retroceder, entonces YO QUIERO SER UN NIÑO…
Me parece que cuando somos niños (por lo menos en mi caso) el anhelo más grande que se tiene es querer crecer, ser un adulto, madurar… ¿madurar? En la medida que estamos en ese proceso de crecimiento recuerdo mucho a mis hermanas (siete, para ser más específico) gritándome ¡Madura muchacho! Mis dos hermanos varones tal vez lo pensaban también pero no me lo decían, jajaja…
¿Y qué es madurar? Creo que es aprender a ser independiente. Ser independiente es precisamente aprender a cuidar de uno mismo. Si hay algo vital que diferencia a un niño de un adulto, no es la inocencia o la ingenuidad o la seriedad de uno o del otro.
La diferencia es que un niño no puede comer, vestirse, andar y sobrevivir, sin tener que depender de sus padres. Un niño es dependiente. Esa es la diferencia entre el adulto y el niño.
El adulto puede comer, vestirse, andar y posiblemente sobrevivir hasta cierto grado, sin depender de sus Padres o de alguien más. Una de las virtudes de “crecer y madurar” es que, eventualmente, la persona obtiene la madurez suficiente para poder valerse por sí misma en la vida y volverse independiente, al punto que logra sobrevivir en este mundo difícil sin tener que depender de nadie. Al menos en cierto grado. Eso es el andar común de la vida, y así es diseñado por Dios.
El problema surge cuando los llamados adultos nos acomodamos a este concepto de INDEPENDENCIA y tratamos de hacer todo en la vida, olvidando que Dios nos ve como sus hijos, sus amados niños. Necesitamos ser alimentados, vestidos, guiados, corregidos y enseñados. Pero, pareciera que somos demasiado autosuficientes para tal tarea. Desgraciadamente esto nos aleja de tener una relación con Dios.
La independencia tiene un vínculo muy cercano con algo que se llama orgullo, el cual choca irremediablemente en nuestro caminar con Dios. Dios da gracia al humilde pero resiste al soberbio. (1ª. Pedro 5:5) ¡Dejad que los niños vengan a mí! (Mateo 19:14).
A Dios le agrada aquel que reconoce que, delante de Él, solamente puede comportarse como niño, dependiente, confiado, necesitado y consciente de que Él es su verdadera fuente de provisión y crecimiento. El que se humilla como un niño es el que ha de heredar uno de los más importantes valores que existen en nuestro caminar: La dependencia en Dios, hermana gemela de otro valor muy importante llamado fe.
Cada vez que estoy en situaciones que parecieran no tener solución, solamente recuerdo que para Él soy como un niño; que mi trabajo es hacer lo posible, y el Suyo es hacer lo imposible. Debo recordar cada día, cada instante que tengo que depender de Él en todo. Debemos ser como ese niño que cada noche corre a su cama (o lo llevan obligado, según sea el caso) a dormir y descansa porque sabe que su papá está cerca. Muy cerca cuidándolo, velando su sueño y pendiente de cualquier cosa que ese niño requiera de él. Así nuestro Padre celestial vela y cuida de nosotros, Él cumple su trabajo de cuidarnos pero muchas veces nosotros no cumplimos el nuestro de confiar en Él y descansar.
Dios quiere que tu también vengas y reposes de la misma manera en Él, porque sin importar lo que el futuro pueda traer, tú sabes que tu Padre celestial cuida de ti, y todas Sus promesas son verdad y se harán realidad para tu vida, por lo cual puedes dormir tranquilamente en la noche bajo la sombra de Sus alas como el niño que eres para Él.

