miércoles, 22 de abril de 2009

MIS SUEÑOS TUS SUEÑOS



Todos tenemos sueños, esperanzas, anhelos en nuestro corazón. Muchas veces pensamos que es mejor tenerlos ocultos, ya sea porque pensamos que si los contamos se burlaran de nosotros, otras veces porque pensamos que son cosas imposibles y otras veces porque nos decimos que los adultos no piensan en esas cosas porque eso no es de gente seria que debe tener los pies bien puestos sobre la Tierra.
Así pasa el tiempo, y muchas veces esos sueños se van haciendo cada vez más lejanos, nos ocupamos en otras cosas “más serias” y terrenales. Pero al hacer esto, la vida se va haciendo más oscura, más pesada, más gris, sin esperanza, y a veces sin felicidad. Triste, pero cierto. Conozco a mucha gente así, yo mismo me he sentido muchísimas veces de esa manera.
¿Qué hacer? Pudiera ser una pregunta cuando nos sentimos así, aquí una lista de frases de famosos que nos alientan a seguir soñando:

  • La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante. Paulo Coelho
  • Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él. George Bernard Shaw
  • Muéstrame un obrero con grandes sueños y en él encontrarás un hombre que puede cambiar la historia. Muéstrame un hombre sin sueños, y en él hallarás a un simple obrero. James Cash Penny
  • Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo. Aristóteles

Tener sueños, esperanzas y anhelos es trazarse metas y objetivos que alcanzar, no tenerlos es como ir en un barco por el mar sin rumbo fijo, sin estar preparados. Eso nos hace correr un gran peligro porque nos quita hasta el deseo de vivir. Eso es lo que nos hace caer en una rutina agobiante, porque no tenemos más nada que hacer, que alcanzar, por que luchar.
Pero también hay un gran peligro en aquellos que tienen sueños, esperanzas y anhelos en su corazón, pero que estos ocupan todo su tiempo, fuerza, prioridad. Creer que puedo lograr esto por merito propio sin dejar que otros me ayuden o se involucren es igualmente nocivo. No involucrar al Dador de sueños, de esperanzas y anhelos en el corazón es más triste aún. Cuando el Dr. Martin Luther King dijo “Yo tengo un sueño” no aspiraba hacerlo solo, él contaba con la ayuda de muchas personas pero principalmente de Dios, si no cómo pudo haber pensado alcanzar esto:
“Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo, creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales… Yo tengo un sueño hoy… Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono… Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y gentiles, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo espiritual negro: "¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!” Me encantan estas hermosas palabras del Dr. King.
Creo firmemente en mi corazón, que si no involucramos a Dios en esta área tan fundamental en nuestras vidas, nuestros sueños sólo quedarán como algo que quise hacer pero que no pude hacerlo, y lo tomaremos como un fracaso que tal vez nos frustrará y nos hará pensar que en nuestro próximo sueño también fracasaremos. Es más no solo debemos involucrar a Dios en nuestro sueño, sino que debemos entregárselos a Él. Sí, por favor sube el volumen para que escuches esto, entregarle a Dios nuestros sueños, esperanzas y anhelos de nuestro corazón. Sólo así Él podrá tener el control absoluto de nuestras vidas porque como dice el Salmo 23: “El SEÑOR es mi pastor, nada me falta”; en quién más podemos dejar nuestros sueños y esperanzas. Acaso hay mejores manos que las de Dios como para confiar algo tan preciado e importante para nosotros.
Muchas veces me han dicho: “Deja eso en las manos del Señor” o “Tienes que descansar en el Señor” es más yo lo he dicho muchísimas veces para animar a otras personas, pero me preguntaba al mismo tiempo: y ¿qué es eso? ¿Qué es dejarlo en sus manos? O ¿descansar en él? Hasta que entendí, que si no le entregamos a Dios las cosas más valiosas que poseemos, nunca le conoceremos a Él. Dejar algo en sus manos, descansar en Él es sólo el resultado de conocerlo cada vez más. Si no lo conozco, ¿cómo puedo confiar en Él para dejarle algo de valor? Pero si ya Él lo tiene, porque se lo he dado, entonces ¿por qué preocuparme?
Recuerdo que alguien me dijo una vez: “sigue, tu sueño. No dejes de soñar, porque mientras sueñes es una evidencia que estás vivo. Cuando dejes de hacerlo, ya no sabrás si estás vivo o sólo sobrevives”. Cuando me lo dijeron, pensé: ¿qué me habrá querido decir? O seguro lo sacó de una tarjeta. Pero hoy comprendo, que mis sueños marcan mi estilo de vida y mi actitud. Por eso sigo soñando.
Te animo a que sueñes, y que lo hagas en grande, que tengas esperanzas y que están sean de muchos colores (yo me entiendo, jeje, espero que me entiendas tu), que cada día crezcan los anhelos de tu corazón y que en estos se vea tu carácter, tu actitud y tus ganas de vivir. Has una lista con las cosas que sueñas, luego entrégaselas a Dios. Dile, que lo más intimo de tu corazón le pertenece a Él, y que Él haga con ellos como bien a Él le parezca.
Esto no es una fórmula para ser feliz, pero créeme que te ayudará muchísimo, cambiará tu forma de ver a Dios y tu forma de ver el mundo que te rodea. No importa cuán fantasioso o inalcanzable pueda ser tu sueño, dáselo a Él y tal vez veas un milagro en tu vida más pronto de lo que te imaginas. Pensé en mostrar aquí mi lista personal, pero mejor te dejo el consejo, porque ya no son míos sino de Él.

Oración: Señor, toma mis sueños, te entrego mis esperanzas porque tú eres mi mayor esperanza, te dejo los anhelos de mi corazón porque nadie más los conoce mejor que Tú, y los que no sean dignos deséchalos. Quiero conocerte cada día más, y confiar más en ti cada día. Mi vida es tuya, has conmigo como quieras. Amén.

Experimentando a Dios en mi vida: Sólo puedo agradecer a Dios por las multiformes maneras de mostrarse en mi vida, a veces sutil, a veces impetuosamente y otras veces casi imperceptible, pero lo hace siempre. Él es el motivo principal de mis sueños, de mis esperanzas y de los anhelos de mi corazón. Señor, mis sueños son tus sueños. SIEMPRE ESTAS EN MIS SUEÑOS, Y ERES MI ESPERANZA Y LA LUZ QUE ME ILUMINA Y HACE SONREÍR, TE AMO!!!


martes, 21 de abril de 2009

¡HUMILDAD, BENDITA HUMILDAD!



Creo firmemente que ser humildes es una de las cosas que más nos cuesta a los hombres, y muchos creemos que lo somos porque en algún momento de nuestras vidas tuvimos un leve centellazo de humildad, y ya nos creemos los más humildes seres de toda la tierra. Por poner un pequeño ejemplo puedo mencionar la acción del fruto del Espíritu Santo, no somos llamados a producir fruto sino a llevarlo. El fruto es siempre del Espíritu Santo, y nada es más importante que ser llenos de Él. Pero en vez de querer ser cargadores queremos ser los productores del fruto, quitándole así el trabajo al Espíritu, y en ese mismo momento perdemos o carecemos de toda humildad en nuestro ser.
Yo personalmente soy el vivo ejemplo de lo que cuesta ser humilde, es una de las cosas que más me ha costado asimilar. Sé muy bien, porque la Palabra lo dice de principio a fin, que el mayor ejemplo de humildad es Dios mismo. Siendo Dios, se humilló haciéndose hombre, se dejó maltratar, se dejó matar por amor a nosotros (Filipenses 2:5-8). Esa es verdadera y auténtica humildad, pero aun conociendo esto, olvidamos rápidamente que debemos ser humildes, y ante la menor amenaza que sufrimos surge nuestro soberbio “yo” dejándonos derrotado ante la mirada triste de nuestro Señor.
Cómo ejemplifica Dios la humildad, veamos este fascinante y hermoso cuadro. ¡El Espíritu Santo desciende sobre el Cordero y reposa sobre Él! El cordero simboliza la mansedumbre y sumisión, y la paloma la paz. Sin duda estas características nos muestran que el corazón de Dioses humilde. Cuando el Dios eterno quiso revelarse a su Hijo, le dio nombre de Codero; y cuando fue necesario que el Espíritu Santo viniese al mundo, se reveló en forma de paloma. La lección principal de este hecho, es que el Espíritu Santo, como paloma, sólo pudo descender y reposar sobre el Señor, por ser Él, el Cordero. Si no hubiera tenido las características de un cordero, tales como, humildad, mansedumbre y abnegación, la paloma no habría podido reposar sobre Él. Pues, debido a su timidez se hubiera asustado. Dios siempre nos enseña con las cosas e imágenes que menos nos imaginamos. Qué hermoso es Él.
Recuerdo que Dios me dio una lección hermosa a través de un viejito de ochenta y algo de años que asistía a la misma iglesia que yo. Este viejito, pequeñito en estatura, sin preparación académica, apenas sabía leer y escribir, nació y vivió en el campo gran parte de su vida. Al ver la actitud de algunos cristianos “lideres” de la iglesia me dijo: “¿yo no sé porqué esta gente se porta así? ¿Se creen muy grandotes? Y en realidad lo son, dijo, pero son tan altos que caminan en el bosque por encima de la copa de los árboles, y a veces creen que están tan altos que piensan que están por encima de Dios, pero mire, me dijo, hay que caminar con la cabeza agachada, por debajito de los árboles, para que Dios pueda poner su mano sobre nuestra humildes cabezas. Wow, qué hermosa enseñanza me dio Dios a través de ese siervo de Dios.
También conozco a una linda joven, que siempre tiene una sonrisa en su rostro, pensaba cuando la conocí que por ser tan agradable todos la querían porque ella realmente se hace querer. Pero, estaba yo equivocado porque a medida que la conocía a ella y a los demás me di cuenta de la envidia que algunas personas le tenían a esta joven, y que a través de los años habían hecho lo posible por hacerla sufrir (me sorprende que haya “cristianos” que sean así). Esta joven, conociendo esto, igual llegaba cada vez a la iglesia y abrazaba y besaba a todos por igual, como si nada pasara y siempre sonriendo. Le pregunté por qué los trataba así, solo me dijo: “Quiero reflejar el amor de Cristo a través de mi vida”. Otro ejemplo de humildad que Dios estaba enseñándome, uno a través de un anciano y otro a través de una adolescente.
Sólo puedo darle las gracias a Dios por tratar de esa manera en mi vida, Él sigue mostrándome el camino a seguir, no es que ya sea humilde, pero me estoy esforzando mucho, siempre digo: “Si este anciano hermoso, porque la humildad lo hace ver así, y esta jovencita me dan ejemplos claros de que es posible hacerlo, debo imitarlos a ellos porque ellos imitan a Cristo”.

Oración: Señor, tú que eres ejemplo de humildad, has de mí un reflejo de tú humildad, permíteme enseñar con el ejemplo, que otros puedan ver en mí tu mansedumbre, amor y humildad. Amén

Señor, Te anonadaste hasta
nacer en pesebre,
Te humillaste hasta morir
por mi ser,
Pero yo, tan orgulloso e inflexible,
Tu discípulo no quiero ser.
Señor, Te rendiste a la voluntad
de tu Padre,
Escogiste en la luz siempre andar,
Pero a mí, me gusta siempre
complacerme
Aunque en tinieblas me toque
andar.
Señor, Quebrántame, límpiame,
lléname, guárdame siempre en ti;
Teniendo comunión constante,
Santificando tú nombre en mí.

Experimentando a Dios en mi vida: Dios se mueve siempre a mi alrededor, a veces no lo percibo, pero no necesito verlo para saber que Él está ahí, Él se muestra en donde menos lo espero, a través de un niño o de un anciano, sólo tengo que identificarlo y saber que eso viene de Él. Gracias Dios, por usar hermosos instrumentos para enseñarme y guiarme. TE AMO, PORQUE SIEMPRE ESTÁS A MI LADO CUANDO TE NECESITO… GRACIAS!!!

miércoles, 15 de abril de 2009

Hay fortaleza en la debilidad


Recientemente he estado leyendo nuevamente un excelente libro, creo que esta es la número veinte que lo hago, este se llama “El Camino del Calvario” su autor es Roy Hession, es un libro muy viejo que fue escrito en 1950, pero su pertinencia para hoy es asombrosa, se nota que fue un hombre de Dios, aunque como él dice en el libro, no es nada que ya no esté en la Biblia o que ya no se conozca, verdaderamente este libro ha tocado mi vida (después de la Biblia, claro) y hay una parte donde Hession dice que una de las razones por la que generalmente nos desviamos del camino de Dios es por sentirnos o estar lo suficientemente fuerte como para depender de Dios para permanecer en el camino.
Esta declaración llama mucho mi atención y la primera vez que lo leí dije: ¿Qué? ¿Cómo es posible que ser fuerte es malo? Y el mismo autor explica que cuando somos fuertes, dejamos de depender de Dios y nuestro “yo” se erige soberbio, altivo y muy seguro de sí mismo, y es cuando la oscuridad llega a nosotros y todo lo que está en tinieblas es pecado porque Dios es luz, y nada de lo que hagamos en oscuridad nos puede acercar a Dios.
Como Dios es luz, y la luz sirve para iluminar o hacernos ver lo que está en tinieblas, una vez que la luz de Dios nos indica qué cosas están en nuestra oscuridad y la podemos ver, entonces hay que sacarlas y dejar que el Señor nos limpie, solo así podemos seguir en su camino. Si vamos a oscuras y confiamos en nuestras fortalezas, entonces caeremos y nos saldremos del camino porque debemos recordar que este es un camino angosto (Mateo 7:14).
Dios no hizo este camino angosto solo para jugar con nosotros, no lo hizo como diseñan los video juegos donde ponen caminos difíciles de transitar para que caigamos una y otra vez y así poder ir pasando de un nivel a otro, y al final nos jactamos diciéndole a los que comienzan el juego, yo voy por el nivel 25 y tu apenas por el primero, y eso son los niveles fáciles, aunque nos hayamos equivocado veinte mil veces en ese nivel. Dios no juega con nosotros, Él en su infinita sabiduría nos ha puesto en un camino angosto para que aprendamos a depender de Él y no en nuestras fuerzas, en nuestro “yo” porque mientras mi “yo” controle mi vida no puedo depender de Él ni de los demás, ah porque no nos ha puesto solos en el camino, nos ha puesto con otras personas que deben andar por este camino dependiendo de Él y tal vez también de mí y de unos a otros.
Sí, Dios quiere que estemos acompañados por Él y por otras personas, y para poder estar bien con otros primeramente debemos estar bien con Dios. Él quiere que nos relacionemos con otras personas porque aunque a veces lo olvidamos es una cadena, una muestra de cómo está mi relación con Dios es la manera de cómo me llevo con mis semejantes. Una cosa que me ha costado aceptar es que cuando yo tengo problemas con alguien y respondo agresivamente estoy evidenciando la clase de relación que tengo con mi Señor, y por más que sienta rabia hacia esa persona debo recordar que aunque yo le tenga rabia o la odie, Dios la ama de una manera profunda.
Sí, me ha costado aceptar que Dios ame a quienes yo no amo. Pero es la realidad, no debo olvidar eso nunca. Aunque yo sea la victima (en nuestra opinión siempre somos las victimas) no debo reaccionar de manera agresiva porque simplemente en ese momento que lo haga, la oscuridad entra en mi vida y la luz de Dios me dirá que es pecado y debo volver a doblegar mi “yo” (bendito “yo” por no decir algo feo) y dejar que la sangre preciosa de mi Cristo me limpie y me permita volver a su camino (1 Juan 2:1).
Sí, aunque suene extraño hay que ser débil para que podamos mantenernos en el camino, porque además de estar acompañados de otras personas tenemos la compañía de Jesús a nuestro lado, recuerdo las palabras de Pablo cuando dijo: “De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades. Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí. Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (2 Corintios 12: 5-9) (Los énfasis son míos).
Al igual que Pablo debemos, de buena gana, gloriarnos en nuestra debilidades para que repose sobre nosotros el poder de Cristo, porque Su poder se perfecciona en medio de nuestra debilidad, porque es allí donde clamamos a Él por ayuda, y en la medida que me creo que soy fuerte me vuelvo independiente y ya no lo necesito más a Él. Es difícil para alguien como yo, que siempre me creí más fuerte, más duro, más de todo que todos, tener que reconocer que necesito de mi buen Señor, y que debo mostrarme débil ante todo para poder ver su poder en mí.

Oración: Para hacer morir el “yo” y poder dejar que Cristo viva en nosotros, debemos orar por ser quebrantados, y creo que no hay otra oración que Dios esté tan solícito en contestar como aquella en que pedimos que él nos quebrante, hay una oración que aparece en el libro “El Camino del Calvario” que me gustaría compartir y que encierra lo que deberíamos orar cuando queremos que Dios nos quebrante:

Cristo, no yo; sin nada de jactancia
No yo, sino Él; no inútil molestar
No yo, sino Él, sin nada de egoísmo
No yo, sino Él, el yo quiero olvidar.
¡Oh Cristo! Sálvame y viviré
Tan sólo para ti
Que ya no sea yo, más tú
Viviendo en mí.

Experimentando a Dios en mi vida: Dios ha usado a muchas personas a mí alrededor para mostrarme que debo depender de Él, personas de corazón noble que se preocupan por mí. Tal vez algunas ni se han dado cuenta de la enorme bendición que han sido para mi vida, pero lo han sido. Por eso agradezco a Dios por cada una de ellas. Señor, que siempre me baste tu gracia, que me sienta agradecido de mis debilidades porque en ellas tú te muestras en mi vida, y que siempre pueda dejarme ayudar por ti y por los que tú me envíes hacerlo. Gracias porque siempre piensas en mí. Eres maravilloso. MANTENTE SIEMPRE CERCA DE MÍ. TE AMO!!!

jueves, 9 de abril de 2009

La Mejor Herencia


Me duele mucho saber de casos donde ancianos se quejan de que sus hijos no pueden cuidar de ellos, noto el dolor en sus miradas y palabras y mi corazón se desgarra al conocer sus casos. Hay un dicho que dice: “Una madre puede cuidar de 10 hijos, pero 10 hijos no pueden cuidar de una madre”. Triste pero cierto, y solamente cuando llega la muerte a estos sufrientes viejitos es que se ven a sus hijos llorando por la pérdida, gastando en costosos y lujosos servicios funerarios, eso me da mucha indignación y muchas veces me tengo que tragar mis palabras de recriminación hacia ellos (y no es fácil que yo me calle). Luego de unos días, y a veces horas, después del sepelio empieza la guerra entre los hermanos (hijos del fallecido) por las pocas o muchas posesiones que dejó. Cada uno de ellos piensan que se merecen la mayor parte de esa herencia por lo que él o ella invirtió en “el cuidado” de su mamá o papá.
Una vez alguien me dijo, con referencia a su mamá, ella nunca fue cariñosa con sus hijos y ella no puede esperar menos de nosotros, ella es la culpable, solo está cosechando lo que sembró. Palabras que salen de un corazón pobre, que justifica sus malas acciones, pero aunque fuese verdad lo que dice, no me imagino que alguien pueda sentir algo así hacia el ser que le dio la vida (Mateo 24:13 dice “de la abundancia del corazón habla la boca”).
Cuando pienso en mi viejita (mi maíta, como le decimos) solo recuerdo a una dulce viejita que se esforzó por hacer de sus diez hijos vivos, personas de bien que fueran personas de éxito y que por sobre todas las cosas fueran felices.
De pequeño recuerdo como se paseaba por cada cuarto en la oscuridad, para cerciorarse de que cada uno de nosotros estuviese bien, nos arropaba con mucho cuidado para no despertarnos. Esa linda viejita que sólo tiene segundo grado de primaria de instrucción, para mí es el ser más sabio que existe sobre la tierra, porque siempre me dio buenos consejos que muchas veces no obedecía para terminar como muchos diciendo: “Maíta tenía razón”. También era como la mujer maravilla o súper mujer, porque cuando tenía miedo en las noches corría a su cuarto y el solo sentir su presencia junto a mí hacía que el miedo desapareciera inmediatamente, nunca supe si ella también sentía miedo pero yo siempre pensaba: “aquí está mi maíta, que venga lo que sea que no tengo miedo”.
Cuando mi maíta conoció a Jesús, creo que pensó (aunque nunca lo ha dicho) que yo debía ser uno de los primeros de todos sus hijos que necesitaba conocerlo, tal vez porque siempre fui y creo que aun soy el más rebelde de sus hijos. Ella empezó poco a poco a hablarme de la Biblia, me explicaba versículos y me invitó a la iglesia donde conocí a Jesús, me predicó el pastor de la iglesia, pero Dios la usó a ella para allanar el camino. Desde entonces ella ha estado muy pendiente de la vida espiritual de cada uno de nosotros, nos recuerda siempre la importancia de congregarnos y leer la Biblia, pero no solo lo dice sino que lo enseña con el ejemplo.
Hoy día mi maíta ya está viejita y la amo cada día más, vivo lejos de ella por causa de mi trabajo pero la llamo constantemente por teléfono, no me canso de oír cada vez los mismos cuentos, aunque lo haya dicho mil veces y me lo cuenta como si fuera la primer a vez, no le digo que ya me lo dijiste. Siento que se lo debo, oírla hablar para mí es un deleite. Me habla de cada dolor y cada achaque que ha sentido en la semana, y me duele oírla decirlo, pero ella quiere compartir toda su semana conmigo y solo la dejo hablar, me encanta oírla, porque cuando no esté tal vez extrañe esos cuentos.
Cuando mucha gente pelea entre ellos por las posesiones materiales que sus padres han dejado, yo le agradezco a mi buen Señor que la mayor herencia que mi madre dejará a sus hijos, nietos y bisnietos es el de que ella nos habló de Jesús. La mayor herencia es que a través de ella Dios pudo mostrarnos Su salvación. No hay mayor posesión que esa, y por esa no pelearemos porque hay suficiente para todos.
Gracias a Dios, cada uno de sus hijos velan y cuidan de ella, solo pedimos porque los años que le restan en este mundo (y esperamos sean muchísimos) sean de paz y tranquilidad. Solo debemos recordar lo que nos dice la Palabra de Dios en Proverbios 23:22 “Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana”.

Oración: Gracias Señor por los padres que me diste, porque ellos han sido un ejemplo a seguir, permíteme hacer que se sientan orgullosos de mí, y que pueda honrarlos siempre. Bendícelos y cuida de ellos siempre. Gracias porque los usaste como instrumentos útiles para conocerte a Ti, amén.


Experimentando a Dios en mi vida: Conocí a Dios por la insistencia de mi maíta, ella ha sido más que mi madre, ha sido mi guía, mi amiga, mi consejera y mi heroína cuando sentí miedo. Es Dios mostrándose a mí alrededor a través de ella. GRACIAS VIEJITA, te amo. Eres una bendición de Dios para mí, eres mi ángel.

viernes, 3 de abril de 2009

La sombra del dolor


La sombra del dolor
Esta es una de las experiencias que más me cuesta compartir, aun sin empezar, mi corazón se ha puesto chiquitico y un nudo en mi garganta impide que las lágrimas salgan, pero cuando empecé este blog no me imaginaba lo liberador que es para mí escribir acerca de mis experiencias personales donde he experimentado el amor y el cuidado de mi hermoso Señor. Por esto pienso que una de las cosas que debo liberar mi corazón es del dolor que me embarga cuando recuerdo ésta experiencia y espero que al igual que yo a alguien le sirva y pueda experimentar el tierno cuidado de Dios a su alrededor.
Siendo muy joven y estando recién casado, el anhelo mayor de mi corazón y la alegría más grande que había sentido en toda mi vida (después de la experiencia de ser salvado por el Señor) fue cuando recibí ésta noticia de parte de mi esposa: “estoy embarazada” una emoción me invadió y un gran susto (no lo puedo negar). Mi mente empezó a trabajar a millón, imaginándome ya cuidando al bebé, jugando, llevándola al colegio, aconsejándola, conociendo a sus compañeros de clases, regañándola (pero con amor), y hasta celándola de futuros enamorados que tuviera. Ah se me olvido comentar que lo primero que oré a Dios fue: “que sea una hembra, que sea una hembra, que sea una hembra” y no miento esa fue literalmente la oración que hice porque no sé porqué pero siempre anhelé que mi primer hijo fuese una hermosa niña.
Mi esposa empezó a hacerle sus ropitas, bordaba hermosos dibujos en sus camisitas, y cada vez que yo llegaba del trabajo ella me mostraba lo que había hecho durante el día. Recuerdo que fue a su primer control prenatal (creo que así se dice) y el médico le dijo que todo estaba bien, le indicó que debía hacerse un ecosonograma y no sabíamos ni que era eso (éramos inexpertos en todo) pero mi sabia suegra nos tomó a los dos y nos llevó a la ciudad de Barquisimeto para que ella se hiciera ese examen y estando allí la doctora que manejaba ese aparato nos dijo el bebé está bien, aun es pronto para saber su sexo pero usted (refiriéndose a mi esposa) tiene el útero bicorne y tiene un solo riñón. Pero nos dijo que eso era de nacimiento y que con cuidados ni mi esposa ni el bebe corrían peligro.
Seis meses y medio tenía ya la barriguita de mi esposa, y una noche cuando regreso del trabajo me dan la noticia de que la han llevado de urgencia al hospital porque el bebe se adelantó. ¡Qué! Exclamé y corrí hacia allá. Mi esposa ya estaba en labor de parto y mi mamá me acompañaba, casi toda la noche de pie frente a la maternidad con mi viejita ahí junto a mí solo podíamos orar y lo hacíamos.
Recuerdo que muy de madrugada, no sé qué hora era, después de ver salir muchos niños recién nacidos hacia lo que llaman el retén donde los colocan después de nacer, vi que sacaron un bebe pequeñito, pero muy pequeñito que llamó mi atención y causó una gran ternura, pero seguía esperando noticias, ya que cuando gritaron el nombre de la bebe y de su mamá (era la forma que avisaban a los familiares de las parturientas que ese bebe era su familia) esos nombres no me sonaban para nada porque dijeron mal el nombre de mi esposa y ahora que lo pienso no nos había dado chance de escoger nombre para el bebe porque aun faltaba mucho para su nacimiento.
Pasó mucho rato sin tener noticias y me acerqué a una enfermera mal encarada que me respondió de mala manera, “ya esa mujer parió y la niña está en incubadora en cuidados neonatal”. Fui a donde la “amable” enfermera me dijo y me dieron allí información: la niña (yo pensé gracias Dios por oírme, es niña) pero y cuando oí ese pero algo por dentro acabó con mi alegría, prosiguió la enfermera (ésta sí fue amable de verdad) nació con problemas respiratorios porque sus pulmones no están bien desarrollados aun y esperemos a ver cómo evoluciona su caso, puede pasar un minuto a verla y luego sale.
Entre a esa sala, solo estaba ella, vi escrito su nombre sobre la incubadora, mi esposa en el apremio del momento le puso como yo, su papá, Karla Romero. Me asomé y la vi, era la misma niña que me enterneció al salir de la sala de parto, hay quienes dicen que la sangre llama, y en ese momento pensé que era verdad. La miré y le dije: hola, segunda vez que nos vemos y recuerdo claramente que le dije allí calladito TE AMO. En seguida llegó la enfermera y me pidió salir y pensé que minuto más lindo he pasado.
No sabía yo en ese momento que ese sería el único y último minuto que vería a mi bella hija con vida, dieciocho horas más tarde moriría a causa de un paro respiratorio. Solo un minuto la vi y no la he olvidado, ni la olvidaré por el resto de mi vida. Cuando me dijeron que había fallecido sentí y no estoy hablando metafóricamente, que me habían quebrado el corazón y sentí como cada pedazo caía hasta el fondo de mí. Para colmo me dicen que tengo que ser yo el que le dé la noticia a mí esposa. Me llené de falso valor y fui hasta donde estaba ella en su habitación (bueno compartida con 20 mujeres más) estaba dormida, la desperté y ella me sonrió (eso hizo más difícil mi misión) no sabía cómo decírselo, y le tomé la mano y recuerdo que le dije: nuestra muchachita se murió.
Hasta ese momento no había llorado aunque estaba destrozado. Estaba triste, furioso, sí furioso con Dios porque pensaba que no era justo lo que él me estaba haciendo. Fui a casa de mi mamá, no sabía qué hacer ni qué decir. No quería que me hablaran ni hablar. Y luego de un buen rato en un cuarto de la casa de mi mamá simplemente exploté. Lloré como creo que nunca en mi vida lo había hecho, gritaba y gemía, tanto que le partía el alma a mi hermosa mamá, dice ella aun: nunca lo he visto así.
En ese momento la sombra del dolor me había cubierto por completo. Ahora mismo cuando estoy escribiendo esto mis lágrimas están corriendo por mi cara. En ese momento no quería saber nada de Dios ni de palabras de consuelo. Mucha gente que me aprecia pasó por ese cuarto donde me enclaustré y me decían lo que se acostumbra a decir en esas ocasiones de dolor. Pero hubo alguien, una joven de la iglesia, no muy espiritual cómo ella decía que dijo estas palabras: “Yo no sé mucho de Biblia, y no sé decir cosas que animen pero te digo esto: Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Eso está en alguna parte de la Biblia” y se fue.
Pasó mucho tiempo, y cuando digo mucho es mucho tiempo, y yo meditaba en esas palabras de esa joven, yo sabía que era el versículo 4 del Salmo 23, porque ese es mi salmo favorito. Un día sentado en la sala de mi casa recordé ese pasaje (yo seguía muy molesto con Dios, pero no se lo decía a mi esposa) tomé mi Biblia, y lo leí creo que como 20 veces… y fue cuando me detuve en la parte final del versículo: “Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” oré en ese momento al Señor (tenía mucho tiempo que no lo hacía) y recuerdo que dije algo como esto: “Señor, tengo tiempo que no te hablo, tu lo debes saber y también el porqué no lo hago, este pasaje dice que tu vara y tu cayado me infundirán aliento, si de verdad te importo algo (repito, yo estaba muy molesto con Él) infúndeme ese aliento, porque no tengo ganas de vivir siquiera, me siento decepcionado de ti” recuerdo que ni amén dije.
Me levanté de donde estaba y salí al patio de la casa, mi esposa estaba cocinando y me detuve en medio de ese patio y miré al cielo y sentí una paz, indescriptible, algo como si me hubiesen quitado un peso enorme de encima. Mi esposa me llamó a comer, comimos y no le dije nada de lo que sentía. La invité a dar un paseo, caminamos por el pueblo, hablamos de todo, llegamos a casa y por primera vez en casi un año hablamos de la muerte de la bebe. Por primera vez lloramos juntos, nos desahogamos mutuamente, ella sentía lo mismo que yo (rabia) y no lo hablábamos, pero fue necesario que Dios me consolara a mi primero para poder hablar de eso.
En ese momento entendí que Dios, a través de su Espíritu Santo me había dado consuelo, su hermoso consuelo divino, para que yo pudiera apoyar a mi esposa. Había una luz en medio del Valle de Sombra del dolor (como yo lo llamo, cambio la palabra muerte por dolor). No hay nada más exquisito que sentir el consuelo de mi Dios. En ese momento me di cuenta que ya no estaba enojado con Dios. Le pedí perdón, y sé que me perdonó por eso. Aun sigo sin entender porqué permitió Él que yo pasara con eso, pero no me importa porque no soy quién para cuestionar al Creador del Universo.
Desde ese momento comencé a buscar conocerle más a Él, no solo a saber acerca de Él, sino a conocerle personalmente, a establecer una relación más íntima. Le doy gracias a Él porque a través de esa experiencia he podido soportar tres casos más de dolor de pérdidas de otros bebes. Ha sido muy doloroso cada caso, pero Dios me había preparado para cada uno de ellos.
Hoy día no tengo hijos, pero le agradezco a Dios por haberme dado un corto minuto al lado de Karla, ese minuto que me sentí papá, es el que Dios usa para consolarme cada día. Le doy gracias al Señor por cada joven que se acerca a mí y me dice que me siente como su papá, eso me hace muy feliz y trato de que cuando le aconsejo hacerlo como si realmente fuese mi hija o mi hijo. Todo el amor que no he podido dar a mis propios hijos lo vuelco sobre esa o ese joven que aconsejo.
Al terminar de escribir esta experiencia, no han parado de correr las lágrimas por mis mejillas, me doy cuenta que aun necesito la sanación de Dios para mi vida en este tema, pero el hecho de que lo comparta es un avance, y yo sé que lo que mi buen Dios comienza LO PERFECCIONA, y sé que Él sanará completamente mi corazón.

Oración: Gracias Señor, porque un día me tocaste para darme consuelo, pasaste tu mano por mi cabeza mientras me decías: “Yo sé lo que estás sintiendo, lo que estás pensando, solo confía en mí que yo sé lo que hago. Tienes mi Espíritu Santo para que te consuele y guíe por sendas que desconoces”. Aun no comprendo qué quieres conmigo Señor, solo sé que confío en ti. Amén

Experimentando a Dios en mi Vida: El Señor ha permitido que mucha gente me dé su explicación de por qué creen ellos que Dios ha permitido que pase por esas situaciones, yo lo escucho pero sé que la verdadera razón solo la sabe Dios. Él ha permitido que le experimente en mi vida de diferentes y extrañas maneras y se lo agradezco. Le agradezco por permitirme conocer a muchachos que necesitan el consejo y a veces solo el cariño de un padre y yo he estado ahí para suplir en algo esa carencia, a la vez que me permite sentirme como papá. GRACIAS Señor por tu consuelo y tu paz. TE AMO POR ESE MINUTO ETERNO QUE ME REGALASTE. Eres y serás siempre un Tesoro especial en mi vida, TE AMO.